Avalada por una historia de éxitos en los circuitos y por toda una exclusiva serie de avances tecnológicos aplicados con acierto en la construcción de sus automóviles más singulares, Audi afianza su posición entre los superdeportivos de élite con un producto tecnológicamente refinado, impresionante y admirable: el R8 con motor de 10 cilindros y 525 caballos de potencia, capaz de acelerar de 0 a 100 en sólo 3,9 segundos y superar los 300 kilómetros por hora tan vertiginosamente como si de un motor de alta competición se tratara.
Texto: Felipe Teruel

Heredero directo del prototipo Le Mans de la compañía germana, el R8, que nació con vocación de convertirse en un biplaza de referencia junto a marcas tan tradicionales como Aston Martin, Ferrari o Porsche, destaca ahora en el restringido club de los superdeportivos con potencias superiores a 500 CV. Con un propulsor atmosférico central de 10 cilindros en V e inyección directa de gasolina que es capaz de entregar 525 caballos de potencia, el súper R8 de Audi incorpora la tracción integral permanente para añadir dinamismo en marcha y seguridad en las situaciones más comprometidas. Cabe señalar que las mecánicas de 10 cilindros son la solución idónea para lograr el máximo dinamismo. En comparación con un V8 de cilindrada equivalente, un V10 integra bielas y pistones más pequeños y ligeros para aportar una mayor facilidad de giro. Y si lo comparamos con un motor V12, requiere menos componentes, con lo que se reduce principalmente la fricción interna, el peso y todas sus dimensiones.
La fuerza del diseño
Se mire por donde se mire, la imagen externa del R8 es de una belleza de líneas indiscutible. Sus llamativas proporciones muestran a primera vista toda la fuerza de un diseño pensado para perdurar y marcar un estilo propio en cuando a deportividad, aplomo y presencia. Llaman la atención, de manera muy especial, sus marcados pasos de rueda y las llamativas y enormes tomas de aire repartidas en el frontal, la zaga y los laterales del coche.
En su silueta destaca la posición del habitáculo, muy desplazado hacia delante por exigencias de ingeniería a la hora de colocar el motor en el centro del coche, y la delimitación de la zaga, que adopta una marcada inclinación al comenzar en el centro de la carrocería para formar una curva pronunciada que se desliza por encima de los pasos de rueda y la cintura lateral.
Alta ingeniería interior
Todo el interior del R8 constituye una muestra de buen gusto, diseño ergonómico vanguardista y alta calidad de materiales, sobre todo, en el cuadro de mandos, los asientos y todos los revestimientos, con acabados artesanales en cuero. Y es que en el diseño del habitáculo se ha optado por ensanchar el espacio disponible a partir de la construcción de un cuadro de mandos arqueado que rodea al conductor y pasajero, enmarca el volante y recoge todos los mandos y controles en un conjunto de avanzada ingeniería inspirado directamente en la alta competición.
En el panel de instrumentos destaca, por supuesto, un elemento central, sobre el que gira todo el cuadro de mandos: el volante deportivo de tres radios achatado en su parte inferior para facilitar la entrada y salida del conductor. Revestido en cuero, su estructura ha sido realizada en fundición de magnesio y en él se integran todas las teclas para el control de la radio, el teléfono y las levas del nuevo y revolucionario cambio de velocidades Rtronic.
Pero no todo es diseño en el interior, el equipamiento de seguridad ha sido adaptado a las exigencias de este deportivo: los dos airbags frontales se activan en dos etapas y desempeñan su función en combinación con los tensores y limitadores de fuerza de los cinturones de seguridad. Los respaldos de los asientos alojan otros dos airbags laterales para la protección combinada del torax y la cabeza.

Prestaciones impresionantes
Conducir el R8 es adentrarse en un mundo de experiencias nuevas como la que proporciona el cambio R tronic, que Audi estrenó en este nuevo modelo y que permite controlar la transmisión de forma automática o en modalidad deportiva en una secuencias extraordinariamente cortas y más propias de los coches de competición. La velocidad de cambio varía con cada modo de conducción; si es moderado, opta por la comodidad, mientras que si la carga y el régimen del motor son elevados, el cambio es extremadamente rápido y se produce con una cierta brusquedad a apenas un décima de segundo.
Al volante del R8, el alarde de prestaciones no se hace esperar. La puesta en marcha ya anuncia por sí misma el poderío del motor que tenemos pegado a la espalda Su sonido impresiona de inmediato por la rotundidad de sus bajos atronadores y sus poderosos agudos, cuya tonalidad controlan mecánicamente dos válvulas de sonido en el sistema de escape que se accionan mediante presión negativa para modular el volumen y el timbre en función de la carga y las revoluciones.
Ya en marcha, hay que ser pacientes y controlar el pedal del acelerador para no sobrepasar casi de manera inmediata todos los límites legales de velocidad. Conviene recordar que este coche acelera de 0 a 100 kilómetros por hora en tan sólo 3,9 segundos, de 0 a 200 Km/h en 12 y que le sobra capacidad y reserva de potencia como para alcanzar de un tirón la velocidad máxima de 316 kilómetros por hora en sólo medio minuto.

El R8 V10 no sólo impone por estos elevados niveles de aceleración, sino por la entrega de potencia que se puede obtener de su propulsor desde el régimen más bajo de revoluciones. Con la caja de cambios automática de seis velocidades R tronic, la elasticidad no deja de sorprender ni al conductor más acostumbrado a este tipo de deportivos. En sexta se puede circular desde un bajísimo nivel de vueltas o pisar a fondo el acelerador hasta conseguir la sensación de que el motor no tiene límites.
AUDI R8 FSI 5.2 QUATTRO
Motor: Central de 10 cilindros en V y 40 válvulas; 5.204 centímetros cúbicos. Potencia: 525 CV a 8.000 rpm. Par motor: 530 Nm a 6.500 rpm.
Transmisión: Tracción integral permanente quattro y caja de cambios secuencial R tronic de 6 velocidades (opcional en la unidad probada) o manual de seis velocidades.
Dirección: Electrohidráulica con servoasistencia variable.
Frenos: Delanteros y traseros de disco perforados y autoventilados (discos cerámicos opcionales), pinzas fijas de ocho pistones de aluminio ligero en las ruedas delanteras y de cuatro pistones en las traseras y doble circuito en diagonal. ABS, control electrónico de distribución de la frenada (EBV) y programa electrónico de estabilización (ESP).
Ruedas: Llantas de aluminio de 19 pulgadas. Neumáticos: delanteros 235/35 R19; traseros, 295/30 R19.
Suspensión: Delantera y trasera de ejes con brazos transversales dobles de aluminio en las cuatro ruedas. Amortiguación adaptativa.
Prestaciones: Velocidad máxima: 316 km/h. Aceleración: de 0 a 100 en 3,9 segundos.
Peso: 1.620 kilos.
Dimensiones: Largo: 4.431 mm. Ancho: 1.930 mm. Alto: 1.252 mm.
Consumos: Urbano, 22,6 litros; interurbano, 10,2 l; combinado, 14,7 l.
Precio: 157.900 euros.
AUDI R8 5.2 FSI QUATTRO
En la cima de la superdeportividad
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