
Con un motor de 440 CV de potencia, derivado del nuevo Ferrari 458 Italia, aunque con un temperamento más moderado que el de su arrogante y poderoso hermano, el Maserati GTS MC Sport Line es todo un superdeportivo 2+2 que además de espacio interior ofrece unas prestaciones que impresionan y un refinamiento estético difícil de superar.
Texto: Felipe Teruel
La última propuesta de la marca del tridente expresa, según sus creadores, un deseo de continuar la tradición de construir los gran turismo (GT) de serie más atractivos, exclusivos y de alta potencia con la que Maserati hizo historia a finales de los cincuenta con su 3500 GT, un modelo que marcó la entrada de la compañía italiana en la producción de superdeportivos y redujo drásticamente la fabricación de coches destinados a la competición.

Con amplitud, confort y la exclusividad de su diseño interior, en el que no se han escatimado los espacios acabados en fibra de carbono, la nueva versión MC Sport Line del GranTurismo S, no sólo no renuncia a las más altas prestaciones, sino que las radicaliza con la incorporación de una transmisión secuencial robotizada capaz de reducir la duración del cambio a tan sólo 100 milisegundos. Cabe señalar que en los sistemas convencionales secuenciales las tres fases de ejecución del cambio –corte de par y apertura del embrague; desengranaje, selección y engranaje de la marcha; cierre del embrague y restitución del par- operan de modo secuencial, mientras que en el MC (Maserati Corse en italiano/Maserati Carrera en español) estas fases se sobreponen parcialmente: las maniobras de desengranaje y engranaje se ejecutan anticipadamente con relación a aquéllas de apertura y cierre del embrague. De esta forma el tiempo de cambio, entendido y calculado como la interrupción de aceleración, se reduce a esos 100 milisegundos mencionados.
La modalidad Sport de esta transmisión genera unas sensaciones de conducción que sorprenden por un empuje excesivo que obliga a pisar el acelerador alertados siempre por este comportamiento radical del que advierte el rugido poderoso del motor V8 en el que, paralelamente, la electrónica ha abierto las válvulas neumáticas del sistema de escape para reducir la contrapresión y permitir que el propulsor aumente más rápidamente el régimen de vueltas y alcance la máxima potencia. Toda una experiencia que equivaldría a escuchar los sonidos que emite en carrera un monoplaza de fórmula 1 al que se le ha instalado un silenciador.

Imagen impactante
Con un diseño que respeta las líneas originales de Pininfarina, la versión MC Sport Line destaca exteriormente por la fluidez y rotundidad de sus líneas laterales, que empiezan en la impresionante y enorme parrilla y se extienden, sin disminuir su fuerza, hasta alcanzar los grupos ópticos traseros. Los paragolpes se inclinan hasta el límite de lo que permite la posición adelantada de las ruedas para crear una imagen de poderío mecánico sin concesiones a la divagación estética y están rematados con un estilizado faldón acabado en fibra de carbono.
Tres entradas de aire, características en el estilo de la casa, y el capó en forma de V definen un frontal poderoso sobre el que destaca la gran rejilla oval en color negro, marcada por disposiciones cóncavas en vertical y en la que sobresale el tridente cromado, el símbolo de la marca italiana creada por Alfiere Maserati.
En la zaga, los grupos ópticos triangulares de leds y los dos enormes tubos de escape ovalados a ambos lados de la parte inferior del paragolpes, resaltan sobre un conjunto de formas cónicas que favorecen la aerodinámica de esta versión ultradeportiva del GranTurismo de Maserati y sobre el que destaca en la tapa del maletero un pequeño alerón acabado en carbono.

Tecnología artesanal
El interior es una acertada combinación de tecnología y artesanía minuciosa; el lujo en su expresión más razonable y la suntuosidad de un espacio espléndido revestido fibra de carbono delicadamente instalada, cromados de un pulido extremo y revestimientos en piel y Alcántara que cubren generosamente los cuatro enormes y confortables asientos y los paneles de las puertas.
Por lo que respecta al equipamiento, dispone de todos los elementos imaginables para favorecer la comodidad: climatización electrónica individual para cada plaza, navegador, control computerizado de la suspensión adaptable a cada tipo de recorridos (altura y dureza), freno de estacionamiento electrónico, levas de gran tamaño (ver foto) para accionar un cambio de velocidades que carece de palanca y pedales y reposapiés del conductor de acero inoxidable y de dimensiones más que generosas.

Sentado frente al volante y con el cinturón de seguridad convenientemente ajustado, la primera sorpresa se produce cuando buscamos y no encontramos por ninguna parte la palanca del cambio de velocidades. Y es que no existe porque ha sido sustituida en su lugar de la consola central por dos pulsadores con la cifra 1 y la letra R para engranar la primera velocidad y la marcha atrás respectivamente. Después de la puesta en marcha, se presiona el pulsador 1 y el resto de las velocidades se engranan con las levas del volante y la modalidad de conducción elegida: auto Normal, auto Sport y auto Ice. En modo normal, el cambio se calibra electrónicamente para obtener la máxima comodidad durante todo tipo de recorridos. En Sport, la gestión mantiene los automatismos pero varía la velocidad; comparado con la modalidad auto normal, los cambios se realizan a mayor régimen, mientras que el paso a la marcha inferior está acompañado por un efecto de doble embrague más marcado. Al pulsar el botón Sport se abren las válvulas neumáticas del sistema de escape para que el motor, de casi 4.7 litros y 440 CV, desarrolle sus máximas prestaciones y resalte su rugido característico.
La posición Ice queda reservada para condiciones de baja adherencia cuando se circula sobre nieve, agua o pavimento en mal estado; al seleccionarla se reduce el par en las ruedas, no se permite arrancar en primera y el cambio de velocidad se efectúa a un máximo de 3.000 revoluciones. Por supuesto, la postura de conducción es óptima y se han cuidado hasta el extremo los detalles, como por ejemplo en la disposición y forma de los pedales, con un freno grande y asimétrico, situado justo en el centro de nuestra posición y pensado para ser utilizado indistintamente con el pie derecho o el izquierdo. Esa ubicación tan centrada permite ejercer la máxima presión sobre el pedal sin exigir a la pierna posiciones extrañas.

Elasticidad constante
A falta de un circuito privado de velocidad, las autopistas, autovías y carreteras secundarias de montaña de la costa Azul francesa por donde transcurrió la prueba de casi 250 kilómetros realizada para motor360.es son los espacios naturales para extraer una buena parte del poderío que desarrolla la caballería y la electrónica de este Maserati. Las prestaciones y elasticidad de este purasangre marcado por el símbolo del tridente son prácticamente constantes durante todo el régimen útil de un motor que sorprende por el empuje que proporciona, pero que no deja de ser característico en los superdeportitos de la marca italiana. No obstante resulta muy recomendable no perder de vista el velocímetro porque en tramos rectos de autopista la tendencia de este propulsor es la de ir muy rápido, más de lo que nunca uno pueda imaginar, una característica que se ve favorecida por la firmeza de su chasis, la ausencia de vibraciones y un sonido seductor que embriaga y provoca constantemente ir a más. Llegado a este punto de seducción, hay que volver a la realidad y encauzar el rumbo de la moderación, que comienza por pisar el pedal de freno, de dimensiones grandiosas y con los efectos de fuerza, inmediatez y fiabilidad que exige la conducción de una máquina deportiva.
Y con este empuje, la estabilidad es otro de los grandes logros de este GT: la tracción trasera exige atención sobre pavimentos mojados y de poca adherencia, pero el coche siempre se revela más ágil de lo que pueda aparentar por un tamaño, exageradamente grande, gracias a un excelente reparto de pesos (49% en la parte delantera y 51% en la trasera), la rapidez de su caja de cambios y la reserva de potencia permanentemente disponible bajo el pedal del acelerador.
Conclusión: este GranTurismo de Maserati, en la versión MC Sport Line, hereda todas las virtudes de los grandes superdeportivos de la marca propiedad de Ferrari con la que comparte motor y transmisión. Es, por tanto, todo un GT 2+2 con toques de exclusividad y acabados sobresalientes, en el que se ha alojado un potente propulsor con el que se pueden igualar las prestaciones de los superdeportivos más admirados, y para el que se ha creado un diseño intemporal, por encima de cualquier tendencia, y unos interiores con niveles de elegancia y refinamiento difíciles de superar. Recorrer largas distancias en este coche es todo un placer para los sentidos, sobre todo, cuando se ocupa el asiento del conductor.
FICHA TÉCNICA
Maserati GranTurismo MC Sport Line
Motor: Delantero de 8 cilindros en V, 24 válvulas y 4.691 centímetros cúbicos. Potencia máxima: 440 CV a 7.000 rpm. Par motor: 490 Nm. a 4.750 rpm.
Transmisión: Tracción trasera y caja de cambios robotizada de 6 velocidades.
Dirección: Con asistencia tacosensitiva que se endurece según se incremente la velocidad.
Frenos: Desarrollados por el departamento de competición de Brembo. Delanteros y traseros de discos ventilados y perforados de gran tamaño y forros de cerámica los delanteros. Los delanteros, con pinzas monobloque fijas de seis pistones; los traseros, con pinza monobloque de cuatro pistones. ABS de cuatro canales con distribución electrónica de la frenada (EBD) integrada en el control de estabilidad MSP.
Suspensión: Delantera y trasera de ejes rígidos, con brazos y centro de aluminio forjado para asegurar la reducción de masa. Amortiguadores de calibración fija.
Ruedas: Llantas de aleación de 20 pulgadas. Neumáticos: delanteros, 245/35 ZR20; traseros, 285/35 ZR20.
Prestaciones: Velocidad máxima: 295 km/h. Aceleración: de 0 a 100 en 4,9 segundos.
Peso: 1.780 kilos.
Dimensiones: Largo: 4.881 mm. Ancho: 1.915 mm (sin retrovisores). Alto: 1.353 mm.
Consumos: Urbano: 25,8 litros; interurbano, 11,2 l; combinado, 16,6 l cada 100 kilómetros.
Precio: 163.494 euros.
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